Alejandro sonrió con misterio, sin responder directamente. En cambio, se acercó a ella y la tomó por la cintura.
—Es muy precioso, de seguro te va a quedar perfecto.
Sofía se sonrojó ante este gesto tan repentino de cercanía, su corazón acelerándose sin que pudiera controlarlo. Levantó la mirada y se encontró con los ojos profundos de Alejandro.
—Por cierto —dijo él de pronto, como si acabara de recordar algo, sacando una cajita elegante de su bolsillo—. Esto de aquí es para ti.
Sofía tomó la ca