Capítulo 18
Una semana después;
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Ya habían pasado unos días y hasta me había acostumbrado un poco a convivir con Don Pablo. Lo trato como él me trata a mí... si me trata bien, le devuelvo el trato; si no, yo también soy brusca.
Todos los días me lleva a la mesa a tomar café con él, y ese hombre está allí y la escena se repite. Mañana ya podré caminar, porque mi pierna está mucho mejor.
Aún no sé quién es ese hombre, y no le he preguntado. En el almuerzo, Don nunca aparece, y prefiero pedir