¡Se lo advertí!
“Has ido demasiado lejos.”
Esas fueron las primeras palabras que me vinieron a la mente cuando mi caballo cruzó las puertas de la manada.
Algo estaba mal.
No necesitaba que un explorador me lo dijera. No necesitaba que uno de mis comandantes me susurrara informes al oído. Había gobernado esta manada durante suficiente tiempo como para reconocer cuándo su latido había cambiado. Los lobos que me recibieron hicieron una reverencia respetuosa, pero había algo m