El silencio que dejó atrás
Para cuando regresé a casa, el sol ya había comenzado a desaparecer detrás de las montañas, pintando el cielo con tonos dorados y carmesíes. Había sido otro largo día lleno de informes de patrulla, discusiones sobre la aldea fronteriza destruida y especulaciones interminables sobre un enemigo que ninguno de nosotros podía identificar. Me dolía la cabeza de escuchar teorías que no llevaban a ninguna parte, y todo lo que quería era unos momentos de tranquilidad antes