Jelena le devolvió el abrazo a su hermanastra, oculta en su hombro se perdió la despectiva sonrisa de suficiencia de la joven. «Te tengo, estúpida» pensó Natasha. En ese momento llegó una de sus alumnas buscándola porque era hora de entrar a clases. Era Evelina la joven rusa que había sido rescatada de uno de los burdeles de la Bratva. Sorprendida vio a su maestra abrazada a la chica que había llegado la noche anterior. Frunció el ceño al ver la sonrisa de Natasha, un poco siniestra y para nad