―¡No es cierto! ¿Cómo puedes acusarme así, papá? ―exclamó Natasha con los ojos llenos de lágrimas, más por el temor de que madre creyese la acusación de Iván que por la acusación en sí. Estaba tan furioso con él que de hecho, había hasta pensado en burlarse un poco de su padrastro antes de que Mikhail lo matara, pero estando su madre presente debía mantener la mentira todo el tiempo.
―Se los advertí ―dijo el secuestrador antes de golpear a Natasha en la cabeza con la pistola y que esta perdiera