Mikhail miró el rostro de su esposa y a pesar de que mantenía la cabeza en alto, sus ojos, siempre eran tan expresivos, mostraban vulnerabilidad. Intuía que sus pensamientos en ese momento debían ser lúgubres por lo que tomó su mano envolviéndola en la suya, transmitiéndole calor. Estaba helada a pesar de que la calefacción calentaba el edificio. Después, cuando su mano se calentó, Mikhail entrelazó sus dedos y con su pulgar empezó a trazar círculos en el dorso de su mano con el objeto de tranq