El día transcurrió lentamente mientras Mikhail permanecía acostado en la almohada de Jelena, buscando consuelo en el olor que su esposa dejó en la cama. Su móvil repicó innumerables veces sin que él se molestara en atenderlo, no quería hablar con nadie. Ni siquiera se molestó en llamar a la oficina, al día siguiente volvería a asumir sus funciones como CEO en el consorcio familiar.
El timbre de la puerta lo despertó de un sueño ligero, al mismo tiempo, su móvil repicó por enésima vez, lo levant