Mikhail despertó sintiendo que su cabeza martilleaba, abrió los ojos lentamente para acostumbrarse a la claridad que percibía a través de sus párpados cerrados. La luz inundaba la habitación del hotel donde se alojó la noche anterior, sentía en la boca el sabor amargo del licor ingerido provocándole una ligera náusea. Se incorporó hasta quedar sentado en la cama, aún permanecía vestido, con el pantalón, la camisa y los zapatos puestos.
Los recuerdos de lo sucedido en las últimas veinticuatro ho