94: Entre los dos.
Ámbar.
Mi hermano ve a Sebastian con un rostro acusador.
—¿”Seguro”? —dice Adrián—. ¿Esas fueron sus palabras?
—Señor Adrián, no creo que sea conveniente que tome esta posición.
—A mí me interesa un carajo lo que tú creas, idiota, ¡Eres el guardaespaldas de mi hermana y mira cómo ese idiota la tiene!
Y no sé en qué instante todo se sale de control. De pronto veo a mi flaco hermano darle un buen derechazo a Sebastian que lo deja atontado. No obstante, rápido mi supuesto guardaespaldas se recuper