153: Como me miraba a mí.
Ámbar.
Suspiro, viendo a Melly observarnos a mí y Darwin desde la distancia, y me inclino para darle un beso en la mejilla a mi esposo, un beso que lo hace sonreír.
Odio que se tarde en darse cuenta siempre que solo estoy actuando.
—Prefiero fingir entre nosotros que también estamos bien —expresa—. No puedes hacerte la difícil… Sé qué puntos pueden hacerte perder la cordura, lo sabes ¿verdad? Y si yo lo hago y tú solo no puedes controlarte, no seré yo el que tenga la única culpa, cielo.
Me ve co