145: Ya no hay marcha atrás.
Ámbar.
Entonces entro a la habitación de Adrián, sintiendo que me he liberado un poco de todo el miedo que le tengo a mi esposo.
—¿Qué fue todo eso que escuché? —Cuando mi hermano habla me doy cuenta que estoy temblando, y que estoy pálida también.
Ya no hay marcha atrás. Es mi momento.
—Date un baño que vamos a salir.
—¿Ah? ¿A dónde?
—Voy a llevarte al hospital, como una gente normal, y luego vamos a comer helado, como una gente normal.
Estoy temblando, mis manos lo hacen, pero n