11: Dominarla.
Darwin.
—No es mi culpa, Ian, simplemente nací más guapa y ya, ¿no crees…?
—¿Quién fue? —mi tono de voz es moderado mientras llego a la sala.
—¿Quién fue qué, Darwin? —cuestiona con una ceja arqueada Ronetta, mi madrastra.
—¿Quién puso a Ámbar en ese estado? —Me llevo las manos a la cintura, caminando de un lado a otro, sintiendo cómo la ropa me asfixia y los ojos me arden—. ¡¿Quién?!
—Baja la voz y compórtate como el futuro presidente de la nación constituyente Gales, hijo mío… —Sasha, con una