Mundo ficciónIniciar sesión—¡Samuel...!
Atrapé a Emelia entre mis brazos de inmediato, abrazándola con fuerza en el momento en que entré a la sala familiar de la mansión principal. Respiré profundamente aquel aroma tan familiar de su cuerpo, dejando salir una añoranza que se había hinchado hasta casi volverse insoportable, aunque solo habíamos estado separados unos pocos días.
—¿De verdad mi esposa est&aa







