Mundo ficciónIniciar sesión—¡Samuel! ¡¿Qué demonios le hiciste a tu hermano?!
Alejé el teléfono de mi oído de inmediato al escuchar la voz atronadora de mi padre. Lo sabía; estaba seguro de que me llamaría ipso facto para reclamarme con ese tono cargado de acusaciones.
—Solo hice lo que tenía que hacer, papá —respondí con la mayor serenidad posible.
—¡Yo jamás te enseñé a ser un desalmado, Samuel! Es tu hermano. ¡Aunque sea tu hermanastro, por sus venas corre la misma sangre!
—¿Ah, sí? ¿Ento







