La auxiliar de salud a domicilio se reunió con Bianca en la cafetería del hospital una hora después, una mujer de unos cincuenta años llamada Grace, de trato cuidadoso y amable, sosteniendo un pequeño sobre sellado como si pesara más de lo que el papel debería pesar.
—Me lo dio hace seis meses —dijo Grace, deslizándolo sobre la mesa—. Me dijo que lo guardara, y que si alguna vez le pasaba algo, me asegurara de que llegara específicamente a usted. No a Daniel. A usted.
Bianca dio vuelta al sobr