—No quiero que vengas hoy.
Zoe lo dijo durante el desayuno, con delicadeza pero con firmeza, untando mantequilla en su pan tostado con esa calma deliberada específica de alguien que claramente había ensayado la frase de antemano.
Bianca dejó su café, dándole a la afirmación la atención cuidadosa que se merecía. —Las pruebas son hoy.
—Son hoy. Y necesito hacer esto sin que tú me estés viendo, ni Ethan, ni nadie. —Zoe sostuvo la mirada de su mamá directamente—. No porque no te ame. Porque neces