Capítulo 58: Ambigua tristeza.
Días después, Mark se ha recuperado del disparo en la pierna, que le propino Ítalo. Ahora se encuentra en la mansión con su pequeño en brazos, Gianna lo sigue mirando con recelo desde que llegó.
—Mamá, ¿por qué me miras así, con esa cara de loca?
—Respeta, no te doy tu merecido, solo porque tienes cargado a mi nieto, ¿dónde andabas metido? ¿Cuándo vas a dejar esa miserable vida? Yo no me trago ese cuento que estabas de viaje, algo te pasó, hasta estás caminado raro, no me digas que te dispararo