CAPÍTULO 71: UNA VERDAD INEVITABLE
Maxwell
Conduzco apretando el volante sin decir nada. Primero porque estoy tratando de controlar mi furia; sinceramente no sé cómo fui capaz de contenerme para no matar a golpes a ese imbécil allí mismo. Y segundo, porque no quiero decir nada frente a Sofía. El único pensamiento que me detuvo fue la pequeña pingüina. Escuchar su vocecita preocupada pidiendo mi ayuda me hizo salir como un loco de la oficina.
A decir verdad, ya pensaba ir a la casa a pedirle per