CAPÍTULO 61: LO QUE AMBOS QUEREMOS
¡Dios mío!
Maxwell y yo salimos del sanatorio después de pasar casi todo el día con su madre, pero no puedo sacarme ese beso de la cabeza. Mis mejillas siguen rojas y mi corazón sigue agitado después de lo que pasó.
No esperaba que su madre nos pidiera hacer algo así, lo dejé hacerlo para complacerla, no obstante, la verdad es que lo disfruté.
Después de ese momento, él me invitó a almorzar y acepté sin pensarlo dos veces. Parecía que el tiempo se detenía mien