CAPÍTULO 41: ¡LO ODIO!
Esta es la quinta vez que me enjuago la boca con agua y aun así, la sensación de su beso no se va de mis labios. Escupo en el lavabo una y otra vez sintiéndome ultrajada de alguna manera.
—¡Aarrg! —grito.
Cierro la llave del agua y me miro al espejo. Mi corazón todavía está agitado y la sensación de su boca contra la mía no se va. ¡Maldit4 sea! ¿Por qué no se va?
Suspiro profundo y trato de controlarme, esto es lo que él quiere, hacerme perder los estribos. No puedo pe