37. Adiós, mi amor
Ella recordó lo que Alistaír le dijo al conocerse, que nadie tendría otra vez un hijo suyo sin él saberlo o consentirlo, y lo que le pasaría a la que siquiera pensara en intentarlo.
Esmeralda talló su cara, sin saber qué hacer. Primero tenía que asegurarse de estar o no embarazada antes de hacer cualquier estupidez, o de seguir sufriendo mentalmente por cosas de las que aún no estaba segura. De modo que con la cabeza gacha y arrastrando los pies, regreso a la cama con él, que inmediatamente la