17. Mensaje inesperado
Esme se mordió los labios, pensándolo. ¿A qué les llevaba eso? Pasear como dos amigos o dos amantes, le daba miedo que al pasar más tiempo juntos su corazón no fuera capaz de soportarlo.
En la cama era diferente, casi no tenía que pensar y se convencía fácilmente de que era pasión pura y nada más, no habían sentimientos.
Pero si pasaran tiempo juntos y a ella le resultase difícil diferenciar ambas cosas... Entonces pensó nuevamente, la parte racional de ella: «Has venido por nuevas experiencias