Capítulo sesenta y cinco: Mi esposa prisionera ya no
“Narra Harry Mascherano”
No puedo decir cómo me siento, porque para empezar, no tenía ni idea de que podía sentir. Las únicas emociones que soy capaz de exteriorizar son la ira, la venganza y la lujuria. Es todo cuanto conozco, todo cuanto me enseñaron.
No lo quería, por supuesto que no quería ese demonio. ¿Cómo es posible quererlo cuando venía de mí..., cuando tenía mi sangre malditą...?
Entonces, ¿por qué siento este enorme nudo que n