—Dios mío —Elsa se cubrió la boca con la palma de la mano, con los ojos muy abiertos mientras veía al chico rodando por el suelo con los labios ensangrentados. Su mirada pasó de Raymond al chico y luego volvió a Raymond. Abrió la boca, pero no le salió ninguna palabra.
Raymond la agarró bruscamente del brazo y se la llevó, dejando al pobre chico tirado en el suelo. Al llegar a un rincón, Raymond se detuvo y se volvió hacia ella.
—¡¿Qué demonios fue eso?! —espetó Elsa de inmediato. Jamás había i