Raymond entró en el bar. El humo y el olor a alcohol estaban por todas partes. Su mirada se posó en el chico afroamericano que charlaba con el barman.
—Hey —llamó Raymond, y el chico giró la cabeza hacia él. Una sonrisa apareció de inmediato en sus labios.
—¡Yo! ¡Hombre, ¿qué pasa?! —Ben estrechó la mano de Raymond y chocó su hombro contra el suyo mientras sonreía. Tenía un diente de oro en el lado derecho de la boca. Estaba lleno de tatuajes y tenía la misma estatura que Raymond.
—Estoy bien,