Media hora más tarde, Luca se baja las mangas mientras la enfermera guarda la sangre que acaba de donar.
—¡No puedo creerte, Luca! —medio grita Rosalie al entrar a la habitación.
—¿Qué es lo que no puedes creer, mamá? —pregunta él mientras se abotona la camisa con total tranquilidad.
—¿Cómo pudiste decirle a Rocco que se divorciara de Olivia a cambio de que le dieras tu sangre?
—¿Acaso fue a llorarte por eso?
—¡No lo hizo! Me enteré por alguien más. ¿Cómo puedes ser tan cruel, Luca? ¡Yo no te c