— No hago negocios con un embaucador mentiroso y en mi casa no son más bienvenidos, ¡recoja a su nieta y se marchan de mi propiedad! ¡Leroy, sale inmediatamente de esta habitación y me esperas en el despacho!
— ¡Claro que no, este hombre se queda aquí y ahora mismo llamaré a la policía! – el Sr. Alonso en un ataque de ira quiso irle encima al enorme guardaespaldas que estaba tomando su ropa esparcida por el suelo para ponerse algo encima.
Pero pronto tuvo a dos fortachones sirvientes, agarránd