— ¿Drogado? – Eva de repente cayó en cuenta del estado deplorable de Henry, estaba temblando por todo su cuerpo y sudando a raudales.
— ¡Oh por Dios, Henry, te voy a ayudar, apóyate en mí…! – pasó de la ira a la preocupación extrema.
— No, no me toques, Eva, no espera, busca a la Sra. Bishop - Henry creía que si Eva lo tocaba solo un poco le saltaría encima como un animal.
Ya el dolor en su miembr0 y en sus testícul0s era insoportable. ¿Qué carajos le había dado esa maldit4 mujer?
— ¡La buscaré