—Señorita, ¿acaso tienes alguna objeción sobre la comida que preparé, o es que tienes alguna queja sobre mí?
La mujer ya no molesta a Silvio, en cambio, con una expresión divertida, centra toda su atención en Elena.
Elena aprieta con fuerza los labios: —Tu comida está bien.
—Así que tienes una queja sobre mí—la mujer arquea las cejas mirando fijamente a Silvio, —¿otra de tus nuevas mujeres?
Silvio no dice nada, en cambio, mira a Elena con un matiz de sentimientos complicados.
—Bueno, ya todos p