—¿Cómo llegaste aquí?
Camila se sentó junto a Silvio y le abrazó el brazo. —Sé que tiendes a olvidar comer cuando estás ocupado. Preocupada por tu salud, vine después de la grabación del anuncio. Y resulta que adiviné correctamente.
—Silvio, ahora no estás solo. Debes cuidar de ti mismo por mí y por el bebé que llevo en mi vientre— expresó cariñosamente Camila.
—¿Temes que mi salud empeore y no pueda satisfacerte, o qué? — Silvio la apartó fríamente, inexplicablemente sintiendo que su fragancia