Frente a la puerta de Villa Flor, Silvio se quedó quieto, sosteniendo firmemente la caja de regalo en sus manos, como si llevara un peso muy enorme. Dudó por un momento, pero nunca tuvo el valor suficiente de tocar esa puerta cerrada.
¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que vio y habló con Elena? Intentó recordarlo, pero se dio cuenta de que, aunque no había pasado mucho tiempo, la distancia entre ellos en realidad parecía infinita.
Justo cuando estaba sumido en sus pensamientos, la