Esa noche, Elena, aún confusa, fue llevada a la habitación por Silvio.
Acostada en sus brazos, Elena aún no comprendía muy bien lo que estaba ocurriendo.
No podía entender cómo había cambiado tanto la relación entre ellos dos.
Recordaba claramente cuando él, recién llegado de un viaje de negocios, le arrojó ese montón de fotos con expresión bastante enfurecida.
—¿Está mejor la herida en tu cara...? Lo siento mucho.
Él dijo de repente.
Elena se quedó algo sorprendida, recordando que se refería a