Las palabras de Silvio fueron un poco duras.
No se dio cuenta mientras hablaba, solo fue consciente cuando vio el rostro pálido y desencajado de Elena, pero las palabras ya habían sido pronunciadas y no podían en ese momento retractarse.
Aclaró rápidamente su garganta: —En un par de días hay una fiesta, ¡ven conmigo y aprende algo!
Con esa declaración, subió con gran rapidez las escaleras.
Cuando Elena reaccionó, ya no había rastro de él en la sala.
¿Una fiesta?
Ella soltó una amarga sonrisa, no