EMMA
Llegamos hasta uno de los rincones del pasillo que nos dirige a las escaleras de emergencia, el brazo me duele, una punzada que es constante justo donde él me toca, hace que dibuje en mi rostro una mueca, algo que él no toma en cuenta, ni siquiera se toma la molestia de disculparse con Dante, a quien solo alcanzo a ver de lejos y le regalo una sonrisa.
—¿Puedes dejar de comportarte como una puta, delante de tu coronel? —tira con más fuerza y me empuja hacia las escaleras, cerrando la puer