EMMA
—No es necesario —interrumpo con nerviosismo.
Nayel no se da cuenta del daño que me está haciendo, planeaba pasar esta noche sin problemas, dormir temprano luego de comer una enorme rebanada de pizza, ya que esta comida insípida que me obligó a probar, no ha llenado mi estómago lo suficiente como para irme a un descanso placentero.
—No es problema, hermanita, Duncan no se opondrá —voltea a mirarlo con esa sonrisa llena de ensoñación.
Rechino los molares.
—¿Verdad, amor?
Duncan me echa