MELODY
No puedo creer que ellos dos me hayan visto de ese modo, gimiendo el nombre de Roman mientras él se come mi coño, quiero salir corriendo en estos momentos para evitar que vean mi vergüenza brillando por todo el rostro. Trago grueso bajando mi falda.
—¿Qué haces aquí? —me dirijo a Duncan.
Quien me come con la mirada y observa a Roman con rabia contenida.
—Tu marido me llamó para firmar los últimos documentos que hacen falta, Natalia, su secretaria me dijo que no había problema, que no