Capítulo 43; Celos de un fantasma.
—Ven aquí, pequeña bola de pelos— Amaia se agachó para recibir a la hermosa tigresa albina que corría hacia ella, la tigresa se lanzó hacia su regazo y Amaia la llenó de caricias, le encantaba el vinculo que estaba desarrollando con ella, cada dia se sentían muy cómodas la una con la otra.—¡creces muy rápido, Alba!— le acarició justo junto a la oreja.
—¿Ves cuánto le gustas?— preguntó Nikolay con una leve sonrisa bailando en sus labios.— son una buena dupla.
—Lo somos— asintió abrazando a