Amaia observĂł como Nikolay se acercĂł con una sonrisa victoriosa y no pudo evitar mirarlo con una mezcla de rabia y deseo, sabiendo que habĂa perdido la apuesta y quĂ© ahora estaba a su merced.
Cuando sus labios se encontraron en aquel ardiente beso, Amaia sintió la fuerza y la adrenalina del momento, la pasión encendió su ser con la misma fuerza que la sed de venganza. Llevando las manos al cabello de él, tiró de la liga y el cabello castaño y sedoso cayó suavemente, ella tomó con fuerza un puñ