Las maletas estaban hechas.
Robert había llamado a su hermano para decirle que no aceptaba el trabajo, agradeciendo por su oferta, pero que le daría una oportunidad a su proyecto, con el apoyo de Alice, quien sería la que pondría el dinero para realizarlo, comenzar con ese sueño que ahora era de los dos.
—¿Estás lista?
—Aún no.—dijo, ya un poco cansada de responder lo mismo, porque Robert y el bebé estaban listos hace un rato, pero Alice se estaba demorando más. Tenía más cosas que hacerse que