Robert sonreía ampliamente, pues Alice estaba por cenar y eso a él le alegraría ya que…si ella estaba de ánimos para cenar, aquella noche podrían hacer otras cosas, ¿no? No llegó allí con la plena intención de tener sexo con ella, pero podría ser que sucediera. Tenía que aprovechar, cualquier oportunidad contaba.
—¿Quiere que le prepare un lugar en la mesa para que acompañe a la señora en la cena? He preparado muchas cosas deliciosas, puede que le guste, señor.—ofreció la mujer.
—Claro que no,