Le fascinaba tentar al diablo.
POV VALEN
—Deja de morderte la lengua y escúpelo de una vez antes de que termines atragantándote con tus propias suposiciones —espeté, incapaz de seguir soportando la forma en que Emilio me observaba desde hacía varios minutos. Permanecía recostado en el sofá, con los labios comprimidos en un gesto burlón y los ojos entrecerrados, como si estuviera disfrutando demasiado de un secreto que solo él conocía.
Una sonrisa comenzó a curvarle lentamente la boca.
—Y tú deja de mover la pierna. Mamá va a