Mundo ficciónIniciar sesión―¿Layla Sharif? ―preguntó la mujer, con media sonrisa, a lo que yo solo asentí.
―Supongo que tendrán que darnos un bono extra ―contestó un hombre alto e imponente, con los cabellos tan negros como la noche y ojos dorados como los de un león. Tomó con gentileza a André, intentando consolarlo―. Tranquilo, pequeño. Tu madre ya está aquí.







