Capítulo 27: Haré lo que me pidas.
De repente para sorpresa de Dinora las rodillas de Aitana se doblaron y suplicó: — Por favor no digas nada aún, sigue manteniendo mi secreto un poco más, es por el bien de mis bebés, tú habías dicho que mientras el embarazo no se note podías seguir manteniendo mi secreto, cumple con eso, no te retractes por favor.
Los ojos de Aitana estaban llenos de suplicas, desesperación y miedo, pero aún reflejaban ese espíritu de lucha que estaba dispuesto a todo por sus bebés, era notorio lo buena que er