―Y con eso podemos deducir que las ventas, han estado mejorando día con día, por lo que…
―No me dices nada en concreto, solo hablas y hablas y no me gusta nada de lo que escucho, así que…
―Lo lamento señor…
—¿Cómo es que te atreves a interrumpirme?
El hombre se quedó tan pálido como un papel, mientras yo seguía golpeando con mi dedo la enorme mesa de madera.
En la que nos encontrábamos todos reunidos, observe como mi padre daba un fuerte suspiro, y como mi abuelo leía el informe, como si aquell