Alec
Madison se puso extraña desde que me afeité la barba. Debo decir que me siento raro incluso yo mismo, ya no tenerla me hace experimentar una sensación de barba fantasma. A veces quiero peinarla con mis dedos pensando que todavía está ahí. Sin embargo, a Jennifer le ha encantado.
—Te ves muy bien, estás como cuando te conocí —me dice esta mañana.
Ya han pasado dos meses desde que Madison comenzó a trabajar conmigo, y a pesar de todo, me siento bien de tenerla a mi lado.
Hoy es un día impor