Madison
El edificio de la firma de abogados es imponente. Todas las personas aquí llevan trajes caros y van vestidos de etiqueta. Una vez más, me recuerda a cuando me sentí fuera de lugar en la fiesta de beneficencia de aquella noche.
Llego hasta el piso que me indicó el abuelo de Alec y toco la puerta con el nombre de “Abg. V. Turner”.
Trago en seco y espero pacientemente a que me reciban. Quien abre la puerta es el señor Thomas. Detrás del escritorio se encuentra el hombre que imagino, es el