Punto de vista de Elena
Observé desde mi ventana cómo Damien y su abogado salían del edificio. Desde ochenta pisos de altura parecían hormigas, pequeñas e insignificantes.
Los contratos firmados sobre mi escritorio, detrás de mí, eran la prueba de mi victoria.
Aunque no se sintiera precisamente como una.
—¿Elena?
No me di la vuelta. No hacía falta. Reconocería la voz de mi hermano en cualquier parte. Siempre decía mi nombre como si temiera que pudiera romperme.
—Estoy bien.
—Ni siquiera te he p