Jeff..
Podía sentir el calor subiendo en mi pecho mientras me acercaba más a él, intentando que me viera, que me escuchara.
“¿Por qué… por qué te lo llevaste?” sorbí, con la voz temblorosa. “La única persona que tengo… la única persona que me mantiene en pie…”
Kelvin ni siquiera me miró. Sus dedos se movían con destreza sobre el portátil, los ojos concentrados, ignorando por completo las palabras que escapaban de mis labios.
Mis manos se cerraron en puños a mis costados. “Y no creas que no lo sé… ¡