Al principio, no le creí a Sofía hasta que viajé al extranjero y probé en varias empresas. ¡De verdad estaba en lista negra! Todas las empresas seguían rechazándome, sin importar cuánto lo intentara.
Seguí pensando… ¿por qué haría eso?
Cada puerta de CEO a la que llamaba se cerraba silenciosamente en mi cara. No importaba cuán calificada fuera, no importaba lo bien que hablara, la respuesta siempre era la misma. Sonrisas educadas. Promesas vacías. Correos de rechazo que llegaban demasiado ráp